
Tuve el privilegio de ver, este fin de semana, la presentación de despedida de Julio Bocca, en Buenos Aires.
Dicen que él se impuso que a los 40 años se retiraría de la danza profesional. La verdad es que ni representa los 40 años, ni se ve cansado. Muy por el contrario, lo ví estupendo, enérgico, juvenil.
La obra, Adios, Hermano Cruel, me encantó. Me gustó la trama, la coreografía, el vestuario, las interpretaciones, todo.
La historia era absolutamente transgresora, ya que se trataba de un amor prohibido entre dos hermanos. La coreografía era impecable, calzaba perfecto y transmitía con absoluta nitidez las emociones, las pasiones y los sentimientos de los personajes. La escena de amor es espectacular, emociona hasta la médula, provoca, afecta, estremece.....
El vestuario era hermoso, las telas se movían suavemente acompañando los movimientos de los bailarines. Los bailarines, particularmente los protagonistas, Julio Bocca y Cacilia Figaredo, me dejaron boquiabierta. Él hermoso, varonil, emotivo y plástico y ella, una pluma, ligera, flexible, precisa.
Fue absolutamente emocionante poder ver este espectáculo, poder ver a Julio Bocca en una de sus presentaciones de despedida. Fue un momento de éxtasis que no olvidaré.

